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viernes, 22 de septiembre de 2017

J. Carlos Beiro: este domingo en Leiza


"O el recuerdo de cuando fuimos a Leiza en septiembre de 2002, tras el asesinato del guardia civil Juan Carlos Beiro. Nos pusimos con nuestra pancarta ("Viva la Guardia Civil") delante del cuartel (entonces el antiguo cuartel era una covacha, transformada hoy en gaztetxe) y bajaron llorando y emocionados los guardias para abrazarnos y agradecernos el apoyo. En mi vida he visto tan clara la desesperación, la marginación, el sentirse incomprendidos unos seres humanos."

pincha para leer bien los actos
Este domingo, día 24, se celebra en Leiza el XV aniversario de su -como todos- terriblemente injusto asesinato. 
Vayamos todos los que podamos, para acompañar a Marijose y para exigir justicia. Y es que el de Carlos es uno de los más de 300 asesinatos que les sale gratis a la banda ETA.
Esperemos que no vaya nadie que vuelva a hacer pasar un mal rato a Marijose, la viuda de Carlos.
Así lo contaba ella misma ante la no deseada presencia de Uxue Barcos, quien a toda costa quería convencerla de que tenía la conciencia muy tranquila:
Muy buenas, queridos amigos y compañeros de Leiza,
Sabéis que el año pasado me despedí de vosotros y de este lugar decidiendo que no volvería, puesto que las esperanzas se agotan, las ganas de seguir pidiendo justicia van mermando y cada día me siento más indignada.
Llevar a cuestas la cruz del asesinato de mi marido, viendo que el tiempo pasa y nada se sabe sobre quién o quiénes le quitaron la vida, es una carga que se hace muy dolorosa.
La falta de noticias, avances y la sensación que a veces sentimos las victimas de que existe poco interés por seguir investigando me lleva a perder la fe en todo, y sobre todo en la justicia, hasta el punto de que llego a sentirme mal por exigir lo que por ley nos pertenece.
Es por todo esto que el año pasado decidí no venir más al homenaje que os agradezco que sigáis haciendo. Pero, como veis un año más y ya son 13, no he encontrado otro lugar que no sea éste para compartir con todos vosotros este momento que, aunque doloroso, siempre está lleno de gratitud, buena gente y mejores palabras que siempre tenéis para mi familia, y todo ello pese al sacrificio que me consta que hacéis en esta tierra por estar hoy aquí.
En estos años, las cosas han cambiado en Navarra. También aquí, en Leiza, donde hay personas que hasta hoy nunca habían venido a este homenaje a Carlos, a mi marido, a un hombre que trabajaba por protegernos a todos, también a aquellos que hoy por primera vez vienen a honrar su memoria.
Tengo varias preguntas en la cabeza y no puedo dejar de decirlas en voz alta. Me pregunto cómo es posible que personas que no llaman al terrorismo por su nombre pretendan honrar la memoria de una víctima. Me pregunto qué pensaría Carlos si viese que quienes desacreditan el trabajo de sus compañeros vienen hoy al sitio donde lo mataron por ser, precisamente, un guardia civil. Me pregunto cómo alguien que se apoya en quienes justifican a ETA para presidir un Gobierno puede venir a un homenaje a un asesinado.
Si mis hijos me preguntan el porqué de todo esto, solo podre decirles que se trata de un ejercicio de cinismo. Solo les diré que las personas que deben ser su ejemplo en la vida son las coherentes con sus valores. Su padre lo era. Y yo lo seguiré siendo por mis hijos y por él. Y por eso estoy hoy aquí, para ser coherente, para decir alto y claro a quienes ahora quieren recordar a Carlos que primero tienen que limpiar su conciencia.
Quiero dedicar también unas palabras a quienes me apoyáis incondicionalmente desde el principio. Me acuerdo un día hablando con Carlos. Yo le reprochaba las muchas horas que dedicaba al trabajo, al cuerpo de la Guardia Civil, a hacer el bien, a ayudar a las personas, puesto que era su vocación, como muchos de vosotros sentiréis. Me contestó mirándome: “algún día, María José, se me reconocerá todo lo que dedico, todo el tiempo que paso y todo lo que hago...” Ahora sé que se sentirá orgulloso, allá donde esté, porque sabe que en momentos como este se le está reconociendo parte de su trabajo.
Solo me queda recordar que más de trescientas víctimas de ETA seguimos esperando que la Justicia resuelva nuestros casos. En muchos de ellos no hay detenidos, ni acusados, ni al parecer sospechosos.
Espero que llegue un día en que la historia juzgue los hechos, alguien imparcial diga cuál fue la actitud justa, la vuestra, la de los que recordasteis a Carlos desde el primer día, ofreciéndonos consuelo y comprensión, y cuál fue la actitud inhumana, injusta, intolerable, culpable y cómplice de quienes jamás condenaron el terrorismo ni nos dieron su apoyo.
Mientras eso llega, quiero deciros que vosotros sois los justos, los buenos, los patriotas y verdaderas personas, aunque nadie nunca llegue a reconocéroslo.
Me despido, con el recuerdo de Carlos siempre en la memoria, y un abrazo a todos.
¡¡¡Viva la Guardia Civil!!!
***
No quiero terminar sin dedicar un recuerdo emocionado a todos los compañeros de Juan Carlos Beiro que están cumpliendo con su deber democrático en Cataluña y que les está tocando bailar con la más fea: unos niñatos subvencionados con kits de supervivencia por la Generalitat y que se dedican a destrozar, eso sí, pacíficamente, los todoterrenos de la Guardia Civil. 
¡Más vale que estamos en un Estado autoritario!

jueves, 21 de septiembre de 2017

El derecho a dec(id)ir adiós a la Liga

Normalidad en la Avda. Gaudí (vedla en Maps), ayer tarde (imagen de Rodericus)
Referéndum en Cataluña
El Barça y el Girona condenan los ataques a las libertades y al "derecho a decidir"
Los dos clubes condenan "cualquier ataque a la libertad de expresión"
Las entidades reaccionan ante las detenciones por la organización del 1-O
El FC Barcelona ha condenado "cualquier acción que atente contra la democracia, la libertad de expresión y el derecho a decidir", una declaración muy similar a la que luego ha hecho el Girona este miércoles, después de las detenciones de 14 personas en Cataluña en relación con la preparación del referéndum independentista del 1 de octubre.

Poco después de producirse esos arrestos, la entidad azulgrana ha emitido un comunicado en relación con "los hechos sucedidos estos últimos días". La institución azulgrana no sólo ha condenado "cualquier acción que atente contra la democracia, la libertad de expresión y el derecho a decidir", sino que ha mostrado su apoyo "a todas las personas, entidades e instituciones que trabajan para garantizar estos derechos".
Ante los hechos sucedidos en los últimos días, y especialmente hoy, en relación a la situación política que vive Cataluña, el FC Barcelona, fiel a su compromiso histórico con la defensa del país, de la democracia, de la libertad de expresión y el derecho a decidir, condena cualquier acción que pueda impedir el ejercicio de estos derechos.
En este sentido, el FC Barcelona manifiesta públicamente su apoyo a todas las personas, entidades e instituciones que trabajan para garantizar estos derechos. El FC Barcelona, desde el máximo respeto a la pluralidad de su masa social, continuará apoyando la voluntad de la mayoría del pueblo de Cataluña, expresada siempre de una forma cívica, pacífica y ejemplar.

"El FC Barcelona, desde el máximo respeto a la pluralidad de su masa social, seguirá apoyando la voluntad de la mayoría del pueblo de Cataluña, expresada siempre de una forma cívica, pacífica y ejemplar", asegura la entidad, que recuerda "su compromiso histórico con la defensa del país".
Por la tarde, el Girona FC ha difundido también un comunicado en el que afirma:
Ni Cataluña -y menos el Barça o el Girona- tienen el "derecho a decidir" romper España, ya que la soberanía la tenemos todos los ciudadanos españoles. Lo que sí tienen en sus manos es el "derecho a decir" adiós a la liga. Es lo que puede pasar si siguen por este camino de animar a la secesión. Lo dice bien claro Paco García C(l)aridad:
[17'14": Más allá de las consignas esporádicas, parte del público del Camp Nou ha tomado la costumbre de corear sus gritos de independencia en el minuto 17 con 14 segundos del partido.
Estos guarismos quieren simbolizar el 11 de septiembre de 1714, fecha que se conmemora la Diada, que fue el día en el que Barcelona cayó tras un año de asedio de las tropas borbónicas culminándose la Guerra de Sucesión.]

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La Pamplona del Baroja niño

Un poco de dulzura pamplonesa para compensar lo que cuenta Don Pío. Escuelas de S. Francisco
De 1881 a 1886, de los 9 a los 14 años, vivió Baroja (1872-1956) en Pamplona. No debió de pasarlo muy bien y quizá de ahí venga parte de la inquina que tenía contra el Carlismo, según señalan esos falsos tópicos que se le atribuyen sin pruebas:
"¿Pensamiento y Navarro? No me suena"
"Carlista: animal de cresta roja que habita en el monte y de vez en cuando baja a la ciudad y ataca al hombre".
Sea como fuere, la inquina hacia el carlismo es real. Mirad cómo pone a los niños de su edad en Pamplona, atribuyendo su crueldad al ejemplo de sus padres, combatientes en las guerras carlistas.

En Familia, infancia y juventud, don Pío, en magistrales pinceladas, narra cómo era la vida de los mocetes pamploneses en la penúltima decena de la pasada centuria:
En la Bajada Javier, el 'corredor muy largo', foto de ayer
«Nos llevaron en seguida a los chicos al colegio de Huarte, que estaba en la Bajada de San Agustín (hoy, de Javier). Este colegio tenía un corredor muy largo a la entrada, y a la puerta, un zapatero remendón.
El primer día me pegué con otro chico a la salida de clase porque se había estado burlando de mi acento madrileño, hasta que el portero zapatero nos separó a patadas y a golpes con el tirapié. Después tuve que pegarme por el mismo motivo con otro y con otros, y adquirí fama de reñidor. Entre nosotros, los chicos, se desarrollaban una brutalidad y una violencia bárbaras.
Los de Madrid, aunque bastante brutos, no tenían comparación con los de Pamplona. Estos eran de lo más salvaje que puede uno imaginarse. Quizá ello no tenía nada de raro. La mayoría de mis compañeros eran hijos o descendientes de voluntarios de la guerra civil (3ª Guerra carlista), que tenían como norma de la vida la barbarie y la crueldad. Constantemente estaban pegándose y, sobre todo, pensando barbaridades y crueldades.
A mí, como digo, me pusieron en la alternativa, al entrar en el colegio, de pegar o de ser pegado, y pegué todo lo que pude. Yo, al principio, tenía miedo, pero luego me lanzaba. No sé si era naturalmente brutal, pero había que serlo; porque entre los chicos el que no amenazaba y se pegaba estaba fastidiado para siempre.
Me hincharon las narices muchas veces, pero me resistí firme, dí con todas mis fuerzas y llegué a hacerme temer. El que se entregaba estaba perdido. En aquella pequeña lucha por el prestigio había que ser bruto, jactancioso, sin compasión ni piedad.
A un condiscípulo que se achicó cayeron sobre él los demás y le amargaron la vida. Como estaba asustado, a la salida del colegio le iba a esperar una criada para acompañarle. Esto no le salvó; los demás le hacían barbaridades: le pisaban el sombrero, le orinaban en el gabán, le colgaban papeles con insultos en la espalda y le hacían mil diabluras.
Aquello era como un gallinero. El fuerte, el grande, el audaz vencía. Yo creo que nunca me puse con los fuertes contra los débiles; tenía odio a los grandes que se manifestaban déspotas y bárbaros.
Los chicos de Pamplona teníamos una mentalidad de piratas. Todo lo que fuera cortesía o suavidad se nos antojaba rebajamiento. Andar con sombrero era una vergüenza: había que ir con boina. La gorra con pompón era algo para nosotros muy humillante. Le llamábamos «tapacomún». El marchar de paseo en fila con un traje nuevo nos parecía una cosa indigna.
No teníamos confianza con los profesores y mentíamos siempre que nos preguntaban algo. Cuando alguno se consideraba ofendido contra el colegio, cogía los tinteros de cristal de la clase y los rompía en los bancos de la plaza del Castillo. Al cabo de algún tiempo los tuvieron que poner sujetos y de plomo.
En el colegio había dos pasantes que no se significaban por endulzar la vida de los chicos. El uno era un estudiante de cura llamado Valentín, simpático, pero muy aficionado a dar golpes; el otro, un viejo manco, que era temible por los atroces pellizcos que aplicaba con la única mano que tenía. Este se llamaba Pegenaute, y los chicos le decíamos Piojo Blanco».
También en ‘Silvestre Paradox’ cuenta:
«Se reunía con los chicos más granujas del pueblo; sus diversiones favoritas eran apagar faroles, envenenar lagartijas con tabaco para que tocasen el tambor; correr por entre los antiguos cañones que estaban emplazados en la muralla, en un sitio llamado el Redín, y jugar al palmo, a las chapas y al marro en la plaza del Castillo.
En verano era una delicia bañarse en el Arga, en la Peñica, lugar adonde concurrían los aprendices en el arte de la natación, o en el Recodo, punto reservado para los maestros en tan arriesgado ejercicio».
Narra también las fenomenales pedreas que se organizaban en la Vuelta del Castillo, de los petardos que tiraban en la casa de los canónigos de la catedral, de las bromas a un barbero de la Curia que le golpeaban la bacía colgada sobre la puerta, de las reuniones en una infecta taberna de la Mañueta en donde los sargentazos alternaban la lotería con las barajas y el billar, bromas en el Gayarre (entonces Principal), juegos sobre los carros de bueyes y en el árbol del Cuco situado frente a San Lorenzo, tipos populares y bromas a Gonzalón, cabo de los «Jas» (como los llamábamos en nuestra infancia). 

martes, 19 de septiembre de 2017

Iriberri: Los cordeleros (y 3) El adiós de Juanito Elizari


Última entrega de la trilogía que en 1984 dedicó Iriberri a los cordeleros. Hoy, el adiós de Juanito Elizari, el último cordelero de la ciudad. Sigo pensando que esa estampa tan pamplonesa merece ser recordada y plasmada en un monumento, allí mismo, en ese lugar tan entrañable del Redín
Pamplona 84 La ciudad de ayer a hoy
Los cordeleros (y 3) [DN lunes, 16 de abril de 1984] 
  En el Otoño del 68 paró para siempre la rueda de Juan Ángel Elizari, última de la ciudad
De las cincuenta ruedas de cordeleros que daban vueltas en el foso del portal de San Nicolás, al comenzar el siglo, sólo queda una, la de Juan Ángel Elizari, cuando nace el año de 1968. Han desaparecido todas las demás, las que se fueron a Berichitos tras el derribo de las murallas después de 1917 y las que se instalaron en San Juan. Juan Ángel Elizari; hijo de cordelero y cordelero desde. chaval, Se ha quedado solo en el Redin. Tiene 48 años y cuatro hijos, ninguno de los cuales quiso seguir la tradición artesana del padre y el abuelo, tradición que era ya una institución de la ciudad.
Una estampa, habitual en el Redín durante más de 40 años,
que es ya historia. Juanito Elizari repasa las sogas tendidas
Elizari ve venir la vida y lee con claridad en el destino. Está fuerte pero los días enteros hilando pesan cada vez más en las piernas El oficio es libre, sí, pero inseguro para cuando llegue la hora de la jubilación. Los trabajos finos abundan, pero la cuerda pierde usos de año en año y se duele de la competencia del plástico. Un 10 de octubre de 1968, después de mirar desde lo alto del Redín las cumbres montañosas que pronto se pintarán de blanco, Juan Ángel Elizari recoge los forjeles y las tablas, se mete en la poterna, ordena las cuerdas y se va. No volverá más a trabajar regularmente. La artesanía de la cuerda ha muerto para siempre en Pamplona.
Juanito Elizari recuerda el orificio (resaltado 
en Maps) donde estuvo montada la última 
rueda de la ciudad. (Foto Jorge NAGORE).
«Todavía hice algunas cuerdas de algodón para Bendibérica, casi por matar el gusanillo. Iba algunos días, de vez en cuando hasta que lo llevamos a Estella y les regalé la herramienta y todo. Yo trabajaba ya en la plantilla de DIARIO DE NAVARRA (rotativa), donde ahora voy a retirarme por la edad, ¿eh?, pero no por viejo». Cuando hoy pasea por el Redín y se para ante la horquilla de madera que sujetaba la rueda se le escapa la vista atrás... Juan Ángel Elizari se casó en 1948, al mes siguiente de haber muerto su padre y haberle heredado en el oficio. Se fue a vivir a la calle Tafalla, al número 32, casi al final, y desde allí, cada mañana, cruzaba la ciudad para hilar en el Redin.
«¿Que ibas a hacer cuerdas para tendederos o persianas?, pues te ponías el cáñamo a la tripa, atado atrás con una cuerda, enganchada a la rueda, le decías al chaval que empezara a andarla y tu ibas para atrás, despacio, soltando el cáñamo. Eso era una cosa que te salía bien porque había nacido en ello. Luego, con tres hilos, a colchar, a unir los hilos. Y así todo el día. Al otro día llevabas la cuerda al asca de Moral, que estaba abajo, donde el Portal de Francia, y al siguiente la estirabas y la pulías, después de alabarlas tendido para secar. Eso era como extremar la casa, sacarle brillo. Había que trabajar en el buen tiempo lo que no podías en el invierno...».
Cordetas para tender y persianas. ramales para caballerías, juñideras y bardias para bueyes, sogas de carga, maromas, hilos de cabos de guarnicionero, zaguiliz (?), cinchas. De todo hizo Elizari en casi 40 años de oficio. En los sesenta prácticamente habla desaparecido el trabajo grueso para el campo como mucho antes desapareció el de las sirgas de almadías.
Julio Cía, 1933, poterna acceso baluarte bajo de NªSª de Guadalupe. Aquel año 33 los Elizari estaban en el arranque de la Ronda de Barbazán. En esta poterna del Redín («pagábamos 90 pesetas por todos los cordeleros al Ramo de Guerra por la ocupación del espacio») se quedó en el 68 el recuerdo de la artesanía pamplonesa de las cuerdas. Detalles: caseta cordeleros (centro, fondo), rodeada por un muro; chabisque cuerpo de guardia, donde hoy está el Caballo Blanco; árboles recién plantados (alguno sobrevivirá); aplique farola (arriba derecha), idéntico al actual.
Es curioso que Juan Ángel Elizari se montara en el tren del desarrollo urbano pamplonés marchándose a un piso del Ensanche Nuevo pero dejara pasar en los años cincuenta el desarrollo industrial para ir a un puesto con seguridad social. ¿Por qué? «Yo seguí con las cuerdas porque estaba a gusto. Llevaba el oficio en la sangre y me parecía Imposible dejar el Redin. A la caída de la tarde, nos reuníamos en «Casa Mina», en la Navarrería, a echar el porrón y la partida del truco. A lo mejor, otros sacaban mejor que yo el jornal, pero disfrutaba haciendo cuerdas».
Pero el oficio desaparecía. «Veía que no tendría continuidad, porque la seguridad social, la jornada de cuarenta horas, las vacaciones, la industrialización de las cuerdas y de los plásticos, lo mataban. Ya vi que no tendría sucesor y lo dejé. Ahora, la pena que tengo es que nadie hubiera aprendido de mí para seguir esa artesanía tan pamplonesa». Lo dice con un fondo de nostalgia. Está orgulloso de su vida artesana y no la cambia, «pero si naciera hoy, no seguiría en ello, porque los tiempos han cambiado y no se puede volver atrás».
Quizás, la imagen con más sabor de Pamplona
Como cambió el Redín con la construcción del «Caballo Blanco» (1960-1961) que llevó hasta las murales, en el verano, peregrinaciones de turistas que se quedaban pasmados viendo trabajar al cordelero: "a veces me hacían fotos hasta siete a la vez. Yo he sido más fotografiado que un jugador de Primera División". Su rostro era y sigue siendo (84) conocido por muchos pamploneses que lo recuerdan en el Redín. Para todos tenía siempre una palabra de explicación cuando le preguntaban los secretos de las cuerdas.
No os perdáis el álbum fotográfico que se va haciendo más completo

lunes, 18 de septiembre de 2017

"Cataluña, un plan oculto", por José Romero


Años 90. Me perdí y pregunté a una chica por una calle. Ella no sabía y le preguntó en catalán a un señor -un familiar, creo- al que yo, desde el coche, no veía. Él, en catalán: "¿En qué idioma preguntan?". La chica, también en catalán: "En castellano". Todavía sigo esperando la respuesta.
Aquel día caí en la cuenta de que algo grave se estaba fraguando en Cataluña.
Interesantes comentarios en Facebook.
***
No tengo el gusto de conocer personalmente a José Romero, pero espero hacerlo pronto y os lo contaré. De momento, escuchémosle:

Plan oculto
José Romero
Yo solía pasar los veranos en Barcelona. Concretamente en una ciudad muy cercana llamada Esplugas de Llobregat, donde los andaluces y extremeños eran mayoría. Donde la gente se buscaba la vida trabajando, sin otras pretensiones que llegar a fin de mes. Desde que era niño hasta la adolescencia, acudía con mis padres y hermanos -aquellos viajes en un SEAT 124 eran épicos-, a visitar a gran parte de mi familia materna (entre ella mis abuelos), que habían emigrado allí desde Andalucía en busca de un futuro alejado del terruño patrio, asolado por el paro y la pobreza.
Allí tuve alguna novieta, iba a las discotecas con mis amiguetes de la zona a bailar en intentar ligar, y escuchábamos música en inglés. Nadie hablaba catalán, todo era en español. Por eso -excepto que no podía lucir una camiseta del Real Madrid cuando jugábamos al futbol en los partidillos informales que se celebraban, sin el riesgo de que te molieran los tobillos-, jamás me sentí un extranjero en aquellas tierras. Alguna vez, te topabas con algunos-casi siempre personas de edad avanzada- que hablaban entre ellos en catalán, pero nosotros lo veíamos con respeto y sin ningún tipo de odio. De hecho, mis tíos, primos y amigos de vez en cuando soltaban alguna palabra en catalán, pero lo considerábamos normal e incluso simpático.
Ya cuando me hice un hombre, mis visitas fueron esporádicas y siempre motivadas por algún hecho luctuoso-la muerte de algún familiar casi siempre-, y las cosas parecían haber cambiado. Mis primos tenían hijos y se quejaban amargamente de que su lengua natal -el español-, estaba desapareciendo porque las autoridades, con la mirada complaciente del gobierno central, obligaban -quisieran o no-, a aprender y estudiar en catalán, lo que suponía para ellos un fracaso escolar que los condenaba a seguir siendo personas con trabajos de segunda y tercera fila, no especializados.
Entonces no me di cuenta. Pero todo aquello era el principio de un elaborado plan oculto, que ha devenido en los sucesos actuales.
Desde que se promulgó la Constitución del 78, con las cesiones a los nacionalistas, todo estaba preparado: 
1. Lo primero fue borrar el español de las escuelas. 
2. Lo segundo, inventarse una narración mítica de la historia de Cataluña. 
3. Mostrar una cara amable al resto de España por parte de la Generalidad, ayudando al buen gobierno de España, eso sí, no por fervor patriótico sino a cambio de concesiones y más concesiones.
4. Con el fenómeno de la inmigración, la política de las instituciones catalanas fue obvia: que no vengan sudamericanos, que hablan español (Madrid, 42%, Cataluña, . Mejor de otras latitudes, aunque haya que subvencionarlos, porque a estos les enseñaremos catalán y formaran parte de nuestra sociedad. Una posible masa de votantes independentistas.  
5. Lo siguiente -y no se rían-, fue una dura campaña contra el Real Madrid, presentándolo como el equipo del franquismo, del régimen; una institución basada solamente en el dinero y la altanería, en contraposición al Barça, que apoyaba la cantera y los valores seculares de humildad y buen hacer de los catalanes. Esta campaña consiguió que el Real Madrid, fuese recibido con odio en casi todos los campos de España y por ende que hubiese cierta inquina hacia Madrid y todo lo que representa como Capital del reino.
6. A continuación, el objetivo fue la monarquía. La campaña contra el Rey fue feroz -apoyada por la izquierda más recalcitrante-, que culminó con la abdicación y la petición de perdón de Juan Carlos I -¡insólito!-, por irse de caza. Todos los méritos del hombre que trajo la democracia a este país se borraron de un plumazo. Así, sin más.
7. Y ahora, el plan oculto ha llegado a su éxtasis, promoviendo un referéndum ilegal, con el fin de quitar el derecho de  los españoles a decidir sobre el suelo de España, que nos pertenece a todos.
Un líder político dijo que poner urnas nunca puede ser ilegal, que todo se puede votar porque esa es la esencia de la democracia. ¿Aceptaría ese líder un referéndum -por ejemplo-, sobre instituir de nuevo la pena de muerte, o sobre si los negros deben ser expulsados de nuestro país? 
Hay ciertos límites y para ello nos hemos dado una Constitución y leyes que la desarrollan. Para ello hemos firmado tratados internacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por eso somos una democracia, mejor o peor; perfecta o imperfecta, pero una democracia al fin y al cabo, donde mis hijos tienen la posibilidad de estudiar en su idioma materno, donde hay tribunales que garantizan mis derechos y donde puedo criticar, sin insultar,  al gobierno, a los políticos y sus decisiones, sin miedo a ir a la cárcel o desaparecer una madrugada sin que nadie sepa nada más de mí.
El plan oculto del independentismo se ha quitado la máscara. Veremos qué es lo que ocurre. Pero, ¡ojo, mucho cuidado! La chispa violenta puede saltar en cualquier momento, en una discusión de bar o en un altercado vecinal. Los conflictos comienzan así y no debemos dejar que esto ocurra.
Es necesario que todos los españoles estemos alerta y no lo permitamos. Es obligación del gobierno de la nación y de los partidos que dicen amar a España (no solo para gobernarla), evitar la secesión de Cataluña y hacerlo sin sangre en las calles.
Y sobre todo es necesario que los independistas catalanes, que hace tantos años prepararon un plan oculto, se percaten de que la unión hace la fuerza y la desunión la debilidad.
Espero que no ocurra, por el bien de todos.

domingo, 17 de septiembre de 2017

En Marcilla, ¡buenos días!


Quiero felicitar a Navarra confidencial por este artículo tan claro y a Mario Fabo, alcalde de Marcilla por la defensa explícita que hizo del castellano e, implícitamente, del PAI y de la pertenencia, sin complejos, de Marcilla a la zona no vascófona.
Sabrosos comentarios de Facebook


Incidente en Marcilla: 
lo difícil no es decir “good morning” o “egun on”, lo difícil es decir “libertad”
La apertura del curso académico tuvo ayer un momento noticiable en el IES Marqués de Villena, en Marcilla, debido a un cruce de declaraciones entre Mario Fabo, alcalde de la localidad, de UPN, y la presidenta Barcos.
Fabo comenzó su intervención dando los buenos días en castellano y añadiendo: “bueno, como no sé euskera, good morning”. Las palabras del alcalde alborotaron extraordinariamente a Uxue Barcos, Ainhoa Aznárez y María Solana, que asistían al acto. De hecho, al tomar posteriormente la palabra, Uxue Barcos comenzó su intervención respondiendo que “Es mucho más fácil decir 'egun on' que 'good morning'”.
Se equivoca sin embargo Barcos al pensar que lo difícil es decir “good morning”; lo difícil es decir “libertad”. A este respecto, el nacionalismo tiene algunos problemas graves a la hora de decir, en cualquier idioma, “libertad”.
Demasiado tiempo insultando a toda Navarra
Primero porque practica abierta y reconocidamente la así llamada “discriminación positiva” de los vascoparlantes. El término discriminación positiva, sin embargo, desde un punto de vista racional es puro marketing. La discriminación negativa de los negros era simplemente discriminación positiva de los blancos. La discriminación positiva hacia alguien necesariamente implica la discriminación negativa hacia otro. No hay discriminación positiva, sólo discriminación.
Segundo porque el nacionalismo pretende, también declaradamente, que el 100% de los navarros hablen vascuence. Esto es evidentemente distinto, incluso incompatible, con que el 100% de los navarros hablen lo que quieran con libertad. Malamente se va a conseguir que el 100% de los navarros se conviertan en vascoparlantes sin tener que forzar en alguna medida su libertad. 
Tercero porque el nacionalismo ha creado y defiende un supuesto derecho a vivir en vascuence, en virtud del cual si alguien se dirige a mí en vascuence yo le tengo que contestar en vascuence, excuso decir si además soy empleado público. El supuesto derecho a hablar en vascuence genera automáticamente una supuesta obligación de responder en vascuence. Es decir, se crea una obligación de responder en vascuence incompatible con la libertad. Naturalmente no se reconoce algo así como el derecho a no vivir en vascuence.

El vascuence será lo que sea, ¿pero fácil?
Hay al menos dos elementos que juegan bastante en contra del vascuence: el primero de ellos su dificultad y el segundo su utilidad. 
Cuando alguien aprende vascuence, no amplía el perímetro de personas con las que puede relacionarse, resulta que sigue pudiendo hablar exactamente con las mismas personas con las que ya podía hablar en español. Aprender vascuence, por tanto, aparte de ser difícil, no tiene sentido desde el punto de vista de la utilidad[se olvida el autor del acceso a la administración], aunque sea muy respetable aprenderlo por otras razones, sean sentimentales, familiares, culturales o ideológicas, pero no por la utilidad. Si hablamos de utilidad, además, está claro que es mucho más útil aprender inglés que vascuence. Observando el ranking de las mejores universidades del mundo está claro -otra cosa es que nos guste o no- que el mundo de la ciencia y el conocimiento se maneja en inglés, y el del comercio también. 
Juan Manuel Fernández Pacheco
Marcilla, 1650-1725 primer director
de la Real Academia Española
Teniendo en cuenta que el cuatripartito tiene paralizado el PAI para toda la gente navarra de clase humilde, es posible que el “good morning” del alcalde de Marcilla fuera por ahí.
Por último, volviendo aldiscurso del alcalde, al margen de la anécdota, interesa subrayar que se centrara en la exaltación del castellano, y mencionara a los “novatores” que, en un momento de “decandencia social”, hicieron que los españoles cobraran conciencia de su propia historia y del patrimonio de su cultura. Fabo señaló que en los momentos actuales que vive España “quizá tengamos que volver a tomar conciencia de nuestra verdadera historia y de nuestra cultura, donde nuestra lengua (el castellano) es parte importante y fundamental del progreso de nuestra tierra”.

Da gusto oír hablar de este modo a un alcalde de UPN. Una de las razones por las que el nacionalismo avanza y los demás retrocedemos es que ellos están orgullosos y nosotros avergonzados. Puestos a tener que elegir, ¿quién preferiría formar parte de un grupo de personas avergonzadas, en vez de un grupo de personas orgullosas de lo que son?

sábado, 16 de septiembre de 2017

Puigdemont, pasión catalana y sangre andaluza


"La novena provincia" de Andalucía
Casi la mitad del total de los andaluces que salieron de su tierra en la segunda mitad del siglo XX, unos dos millones de personas, se instalaron en Cataluña, a la que se llamó, acaso de forma exagerada, "la novena provincia" de Andalucía. 
 El antecedente del fenómeno migratorio está en el éxodo rural a Barcelona vivido en la provincia de Almería entre 1916-20, a causa de la decadencia de la minería (bisabuelo y la abuela materna de Puigdemont) y las viñas.
El rechazo a los inmigrantes se visualizó en pintadas como "Xarnegos fora!" y el "Aquí termina Cataluña", que se podía ver a la entrada de algunos barrios. Un caso extremo que aparece en algún estudio es el uso del calificativo "trogloditas" para referirse a las personas que vivían en las cuevas próximas a Barcelona, como publicó el periódico Solidaridad Nacional el 7 de septiembre de 1949: "Nos referimos a auténticos trogloditas, o sea gentes que provienen de los poblados subterráneos que abundan en las provincias de Jaén, Murcia y Granada".

Sangre andaluza
Carles Puigdemont el impulsor del independentismo catalán tiene sangre andaluza: su abuela de Jaén y sus bisabuelos, mineros de Almería.
Fototeca Municipal Sevilla. Archivo Serrano, 1961
La hija joven de los almerienses José Ruiz y Joaquina Toledo, Manuela, contrajo matrimonio en Barcelona con el catalán Carles Casamajó Ballart, precisamente el abuelo a quien el presidente debe su nombre de ‘Carles’, según él mismo ha confesado. 
Manuela murió muy joven, en 1939, con tan solo 34 años. Se cree que fue de tuberculosis. De las tres hijas que tuvo, dos también se vieron arrastradas por esa cruel enfermedad. Sobrevivió Núria Casamajó Ruiz, la madre de Puigdemont, aunque solo tenía cuatro años cuando se quedó huérfana.
El marido de Manuela, Carles Casamajó, huyó a Francia el mismo año de fallecimiento de ella, dejando en manos de un familiar a la única descendiente que sobrevivía, Núria. El yerno del matrimonio almeriense Ruiz-Toledo pasó por varios campos de refugiados y murió en 1943.
Núria se casó con Xavier Puigdemont y vive todavía.

El vídeo de Sinfiltros
Sinfiltros ha viajado hasta el pueblo de La Carolina, en la provincia de Jaén, donde nació Manuela, la abuela de Carles Puigdemont. Allí visitan el ayuntamiento donde les informan que en una visita de varios alcaldes a 1200 emigrantes andaluces que viven en la localidad catalana de Valls, le hacen entrega al líder del gobierno catalán de la partida de nacimiento de su abuela, Manuela Ruiz Toledo, hija de Juan Ruiz Valdivia, natural de Dalías ( Almería) y por consiguiente bisabuelo del presidente catalán. Al encuentro acudieron cuatro alcaldes jienenses que han dado fe de ello.



Quiero agradecer a mi amigo Alfredo I. el material que me ha enviado para hacer esta entrada